Mindfulness y Neuroplasticidad. Dra Melanie Greenberg.

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La Dra. Melanie Greenberg, experta en el control del estrés, la salud y las relaciones interpersonales nos explica a través de la neurociencia y el mindfulness cómo funciona el estrés en nuestro organismo y ofrece estrategias específicas para muchos de los procesos fisiológicos y mentales más comunes asociados a las vivencias ansiógenas.

Obra de gran utilidad para pacientes y profesionales, donde poder entender de una manera clara cómo manejar los efectos del estrés y aceptarlo haciendo nuestra convivencia con el más sana y positiva.

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Gen Clock y melatonina. Aprendiendo a entender nuestros ritmos. 


      Estar más activo por la mañana que por la tarde, irse a dormir antes o sentirse más lúcido para realizar actividades intelectuales a partir de media tarde son sensaciones que varían de una persona a otra. Todo ello tiene una explicación biológica y radica en la actuación de dos elementos: el Gen Clock y la Melatonina.

      El Gen Clock o Circadian Locomotor Output Cycles Kaput, fue descubierto por el grupo de Joseph Takahashi en 1991, estudiando como tenía que ver con las funciones de dormir, despertar, el descanso y el ritmo de actividades, el equilibrio de fluidos, la temperatura corporal, el ritmo circadiano, el consumo de oxígeno y la secreción de las glándulas endocrinas.

      Es a partir de ese momento, cuando se relaciona la Proteína Clock con el ritmo circadiano y con el ritmo biológico, interviniendo en la segregación de melatonina (N-acetil-5-metoxitriptamina), hormona sintetizada a partir del aminoácido esencial triptófano cada 24 horas, y convirtiéndonos en personas con un perfil de activación más matutinos, vespertinos o intermedios según estos niveles.

      La melatonina se libera de dos maneras, en las primeras horas de sueño, dando lugar a una necesidad de irse a dormir y despertar más temprano, o en las últimas horas del sueño, por lo que la persona se irá a dormir y se despertara más tarde y tendrá una mayor sensación de somnolencia.

      Se produce principalmente en la glándula pineal y participa en muchos de los procesos celulares, neuroendocrinos y neurofisiológicos de nuestro cuerpo, siendo uno de los principales el control del ciclo diario del sueño.

      Su segregación se ve modulada por factores de tipo ambiental como la estación del año o la temperatura, y por variables de carácter endógeno como el nivel de estrés y la edad, dando lugar a una relación directa con trastornos del estado de ánimo: trastorno afectivo estacional (una forma de depresión), trastorno bipolar, trastornos del sueño, disfunción sexual e insomnio en personas de edad avanzada. Igualmente se ha encontrado influencia de la melatonina en el tipo de efectos de las drogas de abuso como la cocaína o el alcohol.

      Dada la importancia para nuestro organismo de la melatonina y el Gen Clock, recientemente se ha publicado un estudio en Genes &. Development comprobando sus efectos y concluyendo como son fundamentales para la coordinación del conjunto de genes intervinientes en la evolución del cerebro y constatando su actuación en la regulación de los genes relacionados con los trastornos cognitivos, además de afectar a la migración neuronal.

Ataques de Pánico. Luchando contra el Miedo.

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Muchas veces escuchamos el concepto de “Ataque de Pánico” o “Crisis de Ansiedad”, asociado a conceptos como perder el control, tocar fondo, pensar que es un infarto, no poder respirar, sensación de no ver bien, mareos, etc. Todo ello son síntomas de la desestabilización que sufre nuestra mente y nuestro cuerpo cuando, aún sin ser conscientes, hemos estado sometidos a una época de un estrés y esfuerzo tan alto que llega un momento en el que necesitamos “reiniciar sistema”, es como nuestro organismo decide sacar toda esa tensión acumulada y normalmente no se da en la propia etapa de estrés sino cuando posteriormente nos relajamos mínimamente, bajando defensas.

Hace unas semanas se publicaba la noticia de como Kevin Love, uno de los jugadores de los Cleveland Cavaliers de la NBA, había sufrido un Ataque de Pánico, no habiendo identificado previamente todo lo que le estaba aconteciendo y sin calibrar el alcance de la tensión que acumulaba por sentimientos de frustración e impotencia tanto personales como en el ámbito profesional. No es muy habitual que se conozcan estos fenómenos en deportistas de alto rendimiento como él, pero desde luego no ha sido el único, como por ejemplo ha ocurrido recientemente con DeMar DeRozan, de los Toronto Raptors, quien hacía pública su depresión y compartía sus sensaciones para poder así ayudar a otras personas que estuvieran pasando por lo mismo, al igual que hacía Love.

Al igual que en estos dos casos, y en cada situación a diferentes niveles, la presión, las comparaciones, la propia exigencia o la externa, las expectativas, los objetivos a cumplir o los incentivos, o simplemente el propio día a día y sus retos pueden dar lugar a que nuestras inseguridades nos puedan y así estallar cuando ya no existe un término medio entre la autoestima y nuestros errores.

Según los criterios establecidos por el DSM-V para el diagnóstico del Trastorno de Pánico de la American Psichiatric Association, un Ataque de Pánico es la aparición súbita de miedo o malestar intenso que alcanza su máxima expresión en minutos dándose en este tiempo al menos cuatro de los siguientes síntomas: palpitaciones, sudoración, temblor o sacudidas, sensación de dificultad para respirar, sensación de ahogo, dolor o molestias en el tórax, nauseas o dolor abdominal, sensaciones de mareo o aturdimiento, escalofríos o sensaciones de calor, parestesias (entumecimiento u hormigueo), desrealización (sensación de irrealidad) o despersonalización (separarse de uno mismo), miedo a perder el control y miedo a morir.

Además habrá presencia en torno a los ataques de inquietud o preocupaciones por otros ataques o sus consecuencias, dado que se asocian dichos ataques o los sitios o las condiciones en las que se han sufrido y por lo tanto se evitaran dichos momentos creando por tanto miedo a tener otro ataque y a los elementos que los puedan provocar.

La CIE-10 de la Organización Mundial de la Salud, especifica que la característica esencial de los Ataques de Pánico es la presencia de crisis recurrentes de ansiedad grave no limitadas a ninguna situación o circunstancia particular, es decir, imprevisibles, creemos que los podemos controlar o que asociamos condicionantes que lo detonen pero en realidad el problema son todos los pensamientos y creencias que están de trasfondo, no cuando salen esos síntomas y sentimientos.

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Sí llegamos a experimentar un Ataque de Pánico, algunas de las pautas que deberíamos tener en cuenta serian en primer lugar el reconocimiento del problema, analizar el momento y tener claro lo que está pasando, repitiéndonos que no nos vamos a morir y que pasará (pueden ayudar visualizaciones trabajadas previamente en relajación de tipo positivo) asegurarnos en un lugar tranquilo no huyendo.

Para las personas que estén alrededor de una persona que lo pueda sufrir es muy importante que intente modular su tono de voz siendo de calma y tranquilo, ayudarle a respirar, no enfrentar los pensamientos, hacerle que hable y realizar preguntar simples para mantenerle ocupado y distraído, intentar mostrarnos relajados y si vemos peligro por otros agravantes en la salud de la persona recurrir a pedir ayuda médica.

Aunque manejemos el concepto de ansiedad con total cotidianidad, es algo de lo que realmente no se habla con transparencia y todos podemos ser susceptibles de caer en un cumulo de circunstancias que nos den lugar a un estado de ansiedad elevado. Algunos nombres relacionados con esta dolencia que todos podemos conocer son Robbie Williams y Adele en el mundo de la música y Johnny Depp, Scarlett Johansson, Jim Carrey y Hugh Laurie en el ámbito cinematográfico.

El único secreto, y por lo tanto tratamiento, para este mal muy frecuente en nuestros días es abordar y trabajar los elementos que nos preocupan, elaborando soluciones y aceptando limitaciones y comparativas erróneas o expectativas basadas en falsas metas que nos harán alcanzar cierto grado de ansiedad, reduciendo así esa sintomatología y por lo tanto evitando acumular frustraciones que den lugar a un Ataque de Pánico y siendo conscientes de la importancia de unos buenos hábitos psicológicos para nuestra salud.

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Volver a casa. John Bradshaw

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El autor, John Bradshaw, presenta una larga trayectoria en el trabajo con personas que en su infancia no han visto desarrolladas sus necesidades emocionales, centrando su trayectoria en la recuperación del “niño interior”.

Obra de gran interés terapéutico para profesionales y pacientes que quieran ampliar los conocimientos en este largo proceso de sanar, perdonar y recuperar el equilibrio con el pasado y así poder mejorar el afrontamiento de la vida adulta.

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Angustia por el futuro. Pasando de puntillas por el ahora.

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En innumerables ocasiones escuchamos frases como : “No sé qué tal va a ir el proyecto”, “No sé cómo saldrá”, “Ojala fuera todo bien”, “Cuando esté todo resuelto”…, anticipamos el futuro y lo hacemos basándonos en la frustración, en el negativismo, en que sí algo puede salir mal lo hará y de una forma en la que parece que nosotros no tenemos nada que decir ante el resultado de cualquiera de nuestros retos.

Por un lado estamos ante un mecanismo de defensa, claro que así nos preparamos para que las cosas puedan ir mal, pero, ¿dónde dejamos la actitud positiva y el optimismo que también pueden influir en que las cosas salgan bien?. Desde muy pequeños, por resultados que nos van enseñando que las cosas no siempre tienen que ir bien, tendemos a prepararnos para lo malo, así parece que un resultado negativo tiene menos impacto. No es cierto, hay que tener en cuenta que no siempre tenemos el control de las cosas, por supuesto, pero igualmente hay que cuidar la capacidad de influencia que tenemos sobre cualquier proceso y alimentar el esfuerzo y el trabajo para intentar, al menos, que el resultado sea lo más optimo posible.

Este mecanismo hace que, con el tiempo y el avance de recorrido por diferentes experiencias, muchas personas pasen más tiempo pensando en lo malo del futuro que lo bueno que está por venir, y peor aún, lo que tenemos en el momento actual, dejando que todo simplemente ocurra en lugar de disfrutarlo, vivirlo y registrarlo como situaciones que hacen que tengamos más compensada la balanza entre vivencias positivas y negativas.

Cualquier suceso cotidiano, un automatismo, una rutina, todo vale para sumar como elemento que enriquece nuestro día a día, nuestra energía y capacidad de confianza frente al medio y a nuestro entorno y sobre todo, en la cuenta de resultados de una actitud resolutiva y de participación activa en nuestras vidas, alejándonos del modo espectador en el que parece que todo ocurre porque tenía que ser así y que nosotros mismos no tenemos ni voz ni voto en nada.

Intentar pararnos más a disfrutar del momento presente, buscar la observación del ahora, pensar en todo lo que sí está saliendo bien, en todo lo que sí controlamos, en la energía y capacidad de afrontamiento que vamos acumulando con la experiencia o con nuevos aprendizajes, cada pequeño punto de valoración y de sensación de control de nuestro momento presente cuenta para optimizar la visión que tenemos de todo lo que vendrá, sean vivencias positivas o negativas, pero sí dejamos que el futuro nos controle y nos convierta en un estado permanente de frustración antes o después nos veremos paralizados dejando que pasen los días y las situaciones buenas de nuestra vida por delante de nuestros ojos como sí se tratara de una película.

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