Expectativas en el sexo. Cómo manejarlas.

expectativas en el sexo

Ante muchos ámbitos de nuestra vida tenemos expectativas sobre cómo desearíamos que salieran las cosas, lo correcto, lo que sería mejor para nosotros o lo que esperamos de los demás o de una situación, pero no siempre sabemos manejar que la expectativa no es controlable ni realista y puede que  no se adecue a lo que ocurra, no siendo responsabilidad nuestra que todo hubiera ido tal y como pintaba esa expectativa marcada.

Al igual que en muchas áreas, personal, laboral, sentimental, el sexo es una más de las esferas en las que tenemos la mala costumbre de esperar que las cosas salgan de una determinada manera, bien por la idea a veces acertada o a veces equivocada que nos hacemos de la otra persona, o bien porque simplemente estamos dejando volar lo que nos gustaría que ocurriese sin tener en cuenta ni las condiciones, a la otra persona o el propio momento en el que cada uno de nosotros estamos.

Aspectos como la falta de complicidad o confianza, el haber tenido un mal día, una época de cansancio o estrés, no dedicarle el tiempo oportuno o no estar centrado en el momento pueden hacer que las expectativas de ese encuentro sexual se vean frustradas y eso conllevará sensaciones muy dispares desde el alejamiento, la desesperanza, el enfado, el volcar esa rabia con la otra persona o simplemente una caída del estado de ánimo por no haber ocurrido lo que se esperaba.

Como si de cualquier otro ámbito se tratara, hay varias pautas claras que deberíamos tener en cuenta para intentar evitar que una expectativa frustrada en una relación sexual afecte a un enfado con esa persona o a un problema que se convierta en una distancia mayor de salvar. Algunas de ellas son las siguientes:

        Intentar adecuarse a lo que vamos conociendo de la otra persona y pensar en su forma de actuar, pensar o hablar, no quedarnos con lo que nosotros queremos que ocurra sino observar lo que la otra persona nos está mostrando sobre su comportamiento y actitud, probablemente en el sexo aplicará su personalidad al igual que en el resto de áreas de su vida, no esperes que sea otra persona.

        Evitar basar una expectativa en la inevitable comparación con otras personas, evidentemente vamos evolucionando en todo gracias a las experiencias que vamos viviendo pero eso no significa que nos tengamos que anclar a lo que hemos vivido con anterioridad, debemos dejar paso a nuevas experiencias y a mostrarnos receptivos con lo que venga.

        Ser comunicativo, en esta área con mucho más motivo que en cualquier otra, la otra persona no tiene por qué saber nuestros gustos y viceversa, podemos indicarle cómo hacer ciertas cosas o dejarle descubrirlo, pero nunca enfadarnos porque no esté siendo adivino respecto a lo que esperábamos, hablarlo siempre es más fácil.

        No basarnos en leer la mente de los demás creyendo que sabemos lo que quieren o lo que están pensando, hay que preguntar, hablar, pedir, conversar, sino esa expectativa que tenemos que se irá alimentando sola y la frustración sí las cosas no salen como pensábamos será mayor.

        No anticipar ni tirar la toalla ante el primer detalle que veamos que no se adecua a lo que pensábamos que ocurriría, cuando se suceden las primeras relaciones con alguien hay que dejar, con ayuda de las comunicación y de la tolerancia, que la otra persona encuentre su comodidad y que nosotros mismos busquemos nuestra forma de actuar más adecuada, si medimos continuamente lo que hacemos o lo que hace el otro algo tan pulsional como una relación sexual se convertirá en un juego de pasos en los que no se disfruta de nada y en lo que todo nos frustrará.

        En definitiva, como en cualquier área en la que tengamos una expectativa, hay que ser realista, adecuarnos al momento y a la persona con la que interactuamos, no basarnos en nuestra idea cerrada de las cosas y dejarnos sorprender a veces por los demás, puede que sea más satisfactorio que quedarnos con nuestra forma esquemática de hacerlo todo.

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Romper una relación.Cómo hacerlo.

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Ser capaz de tomar la decisión de dejar una relación sentimental nunca es una tarea sencilla, bien por inseguridad de realizar la elección correcta, por no saber cómo hacerlo, por no encontrar el momento oportuno o las razones que motivan el dar este paso.

En muchas ocasiones resulta que al final no lo hacemos de la manera deseada y esto causa sobre todo un mayor malestar por haber hecho daño a la persona con la que estábamos, detalle fundamental que nos hace pensar y dar vueltas sobre cómo llevar a cabo el dejar una relación de una forma efectiva y si puede ser lo más indolora posible para todas las partes.

Algunos de los siguientes puntos, derivados de las situaciones que continuamente tenemos todos alrededor, o por las que pasamos nosotros mismos, deberían ser tomadas en cuenta siempre que nos veamos en una situación de posible ruptura, dar el paso siempre es complicado pero también conlleva liberarnos de una relación que no está resultando satisfactoria o justa para los implicados.

Tomarse el tiempo necesario para aclarar la decisión, pero dentro de unos márgenes adecuados, para dar el paso y exponer a la otra persona nuestra decisión o preocupaciones, quizás nos precipitamos a veces por una discusión o no intentamos poner en marcha recursos para solucionar problemas y esto nos lleva a hacer las cosas rápido, mal y de una forma más dañina.
No dar señales erróneas si ya nos ronda en la cabeza que la relación que mantenemos no es del todo lo que esperábamos o podría mejorar en muchos aspectos. Muchas veces por miedo a hacer daño o a no llevar la contraria ponemos por delante la sensación de satisfacer al otro y no dejamos ver nuestros puntos en contra con cómo van las cosas, detalle que nuestra pareja tiene todo el derecho a saber pero ninguna obligación de adivinar.
Ser claro, sincero y consecuente una vez tomemos la decisión, debemos pensar bien en todo lo que conlleva abrir la veda de comentar con nuestra pareja que no estamos bien en la relación por el motivo que sea ya que esto dará lugar a inseguridades y temor por la otra parte, cuanto más claros seamos y menos tiempo dure esa duda más protegemos hacer sufrir y pasarlo mal nosotros mismos.
Elegir siempre la sinceridad y el respeto como vía para exponerle a nuestra pareja que queremos romper esa relación, mostrar empatía, no tirar de tópicos (“no eres tú, soy yo, “no es justo para ti”, …), tenemos que ser concisos y claros, plantear los motivos por lo que la balanza ya no tiene resultado positivo y con ello hacerle llegar los razonamientos que quizás la otra parte ni se había planteado y le pueden llegar a ayudar en futuras relaciones.
No esperar a que la otra persona se de cuenta por miedo o inseguridad, es mucho más doloroso dejar que una relación se muera por pasotismo o por ir dando de lado la dedicación, sembraremos muchas más duras y el momento definitivo de dejarlo será más duro para ambos, exponer las dudas o los sentimientos siempre debe ser una prioridad no algo de lo que escapemos por no saber cómo manejarlo.
– Por último es muy importante quitarnos de la cabeza la falsa expectativa de “no hacer daño”, siempre lo haremos, como nos lo estamos haciendo a nosotros mismos. Dejar una relación y darnos cuenta de que los caminos entre dos personas, aun poniendo todo de nuestra parte, se bifurcan siempre es duro. Podremos tener todo el cuidado del mundo y con ello proteger al otro y nosotros mismos, pero el sufrimiento siempre vendrá en menor o mayor medida de la mano de la sensación de que estamos tomando una decisión que esperamos sea la correcta y puede que no sea por el bien de los dos sino sólo del nuestro propio, motivo más que de sobra para no alimentar una relación en la que no estaremos al 100%. firma post

Confianza en la pareja. Cómo afianzarla.

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El funcionamiento de cada pareja se rige por unas normas diferentes, negociaciones implícitas o aquellas que se van estableciendo de manera totalmente explicita buscando como finalidad el buen entendimiento, el respeto y fomentar la libertad y realización individual de cada una de sus partes contando con el apoyo del otro.

Es importante señalar que el rol que jugamos en la pareja no deja de ser una prolongación de nuestros valores personales por lo que, en muchos casos, nuestros puntos débiles o aquellas áreas que no sepamos manejar con mayor soltura pueden repercutir en el funcionamiento en pareja, creando conflictos o situaciones que haya que trabajar o  posicionándonos de una manera dañina o intolerante respecto a la persona con la que compartamos esa esfera tan íntima de nuestra vida.

Uno de los conceptos fundamentales en toda pareja es la Confianza, foco de muchos conflictos y que en muchas ocasiones se ve afectada por la rutina, historias previas, expectativas en el otro, etc, dañando con ello la comunicación y la libertad de cada uno de sus miembros para ser ellos mismos.

Teniendo en cuenta algunos de los aspectos para mejorar la Confianza en la pareja podemos citar los siguientes:

  • La comunicación, intentando mostrarnos abiertos a escuchar la opinión de la otra persona en aspectos tanto cotidianos como relevantes de la relación, intentando fomentarla y creando momentos y climas oportunos para que no se de de manera rápida y con cortes creando malentendidos o interferencias en el intercambio de la información.
  • Abordar la relación desde un enfoque sincero y asertivo, defendiendo nuestras ideas y haciéndolas llegar claramente a la pareja de manera que no surjan frustraciones ni malentendidos que pueden llevar a puntos de fricción en la comunicación.
  • Tener en cuenta que pare confiar en nuestra pareja, antes de nada debemos confiar en nosotros mismos, cuidando nuestra autoestima y valorando nuestros puntos de vista, dando lugar a un clima de confianza de podamos proyectar en nuestra relación de forma sana y constructiva sin dejar cabida a la desconfianza creada por experiencias previas o con otras personas.
  • Crear proyectos comunes y alimentar la rutina con iniciativas por ambas partes, no dejando que siempre lleve esa carga una de las partes de la pareja, lo que posiblemente dará lugar a una desigualdad que antes o después creará un punto de conflicto.
  • Mostrarnos empáticos y comprensivos, no dejándonos llevar por las expectativa o por nuestra única visión de afrontar las cosas, considerando el ponernos en el lugar del otro e intentar comprender sus puntos de vista para construir así esos acuerdos comunes basándonos en nuestra propia confianza personal.
  • Respetarnos a nosotros mismos y al otro, intentando no juzgar sus acciones de primeras o posicionándonos siempre en la cesión ante una negociación cotidiana o importante.
  • Hacer hincapié en las necesidades propias y ajenas, intentando incorporarlas a la pareja y compartiéndolas con ella si es posible, haciendo que formen parte de los puntos comunes o buscando como desarrollarlas a nivel individual buscando sentirnos más completos.

Sumando a todos los puntos anteriores el continuo autocuidado de nuestras esferas personales a nivel familiar, laboral y social ayudará al crecimiento y confianza en la pareja, evitando crear frustraciones, puntos de inflexión e intolerancia y desconfianza propia y en la relación.

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