Aceptar halagos. Aprendiendo a querernos un poco.

aceptar halagos

Normalmente pensamos que el problema fundamental es aceptar las críticas, pero para muchas personas puede ser mucho más conflictivo el proceso contrario, aceptar halagos y sentir que son merecedores de ellos.

Sean de carácter estético, profesional, intelectual o físico, no sabemos cómo reaccionar ante un halago, creando una situación incómoda en la que sí se agradece es malo y si no se dice nada o se niega es peor, por lo que acaba convirtiéndose en un bucle en el que nunca se sabe acertar con la respuesta ante una opinión positiva hacia algo que tenga que ver con nuestras aptitudes o capacidades.

Por supuesto el fenómeno que se esconde detrás de este problema es la inseguridad, la sensación de no ser merecedor de un halago de cualquier índole, de no haber hecho nada para que nos dediquen una atención especial por un éxito o de simplemente haber hecho lo que teníamos que hacer.

Para superar estas situaciones y saber salir de ellas algo más airosos podemos poner en práctica algunas de las siguientes estrategias intentando afianzar con ello nuestra confianza e ir utilizando esos halagos para tomar nota y buscar nuestras virtudes, no sólo nuestros defectos.

– En primer lugar no ver la situación de halago como una obligación de responder de alguna manera, la otra persona está sintiéndose libre para hacernos llegar su opinión positiva sobre algo que hemos hecho porque normalmente es una conducta de refuerzo, pero si no sabemos cómo reaccionar no hace falta que hagamos nada, solo sacar otro tema y desviar la atención pero quedándonos con el halago sin negarlo o rechazarlo.
No confundir modestia o vanidad con aceptar un halago o rechazarlo, también podemos aceptar que hacemos las cosas bien, no sólo podemos justificar o hacernos cargos de errores, sino defender o valorar que puede que hayamos hecho un buen trabajo y nuestra autoestima nos agradecerá apuntarse ese tanto, un simple gracias valdrá para que se registre ese logro, sin necesidad de comentar nada más.
No rechazar por automatismo cualquier halago o restarle importancia sin motivo, nos esforzamos por hacer las cosas bien, por qué no aceptar que alguien nos lo refuerce, poco a poco esta práctica se normalizará pero al principio supone el mayor problema dado que pensamos que estamos siendo altivos o egocéntricos por aceptarlo, gran error.
– Si nos sentimos más cómodos al principio podemos exponer nuestra inseguridad cuando nos digan algún halago por ejemplo a nivel profesional, de las dudas que tuvimos o de cómo pensamos en varias opciones, quizás eso ayude a no negarse primeras la aceptación del halago pero nos haga sentirnos un poco más modestos en ese momento.
Entrenar nosotros mismos las cualidades positivas que tengamos, la no aceptación de los halagos siempre viene de la sensación de no hacer las cosas bien o de una forma óptima, si nos empezamos a fijar también en ese punto cuando alguien nos haga referencia a un éxito no nos pillara tan de sorpresa aunque cada persona tenga una manera personalizada de aceptarlo.
Analizar esos halagos y reforzar con ellos la autoestima y nuestra valía personal o profesional, necesitamos sentirnos bien con nosotros mismo pero por supuesto el entorno ayuda, si nos valemos de esa herramienta será más fácil asumir que también hacemos las cosas bien y que valemos para ver también nuestras virtudes, consiguiendo con ello sacarlas más partido y no sintiéndonos frenados por las continuas inseguridades.

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Romper una relación.Cómo hacerlo.

dejar una relación de manera eficaz

Ser capaz de tomar la decisión de dejar una relación sentimental nunca es una tarea sencilla, bien por inseguridad de realizar la elección correcta, por no saber cómo hacerlo, por no encontrar el momento oportuno o las razones que motivan el dar este paso.

En muchas ocasiones resulta que al final no lo hacemos de la manera deseada y esto causa sobre todo un mayor malestar por haber hecho daño a la persona con la que estábamos, detalle fundamental que nos hace pensar y dar vueltas sobre cómo llevar a cabo el dejar una relación de una forma efectiva y si puede ser lo más indolora posible para todas las partes.

Algunos de los siguientes puntos, derivados de las situaciones que continuamente tenemos todos alrededor, o por las que pasamos nosotros mismos, deberían ser tomadas en cuenta siempre que nos veamos en una situación de posible ruptura, dar el paso siempre es complicado pero también conlleva liberarnos de una relación que no está resultando satisfactoria o justa para los implicados.

Tomarse el tiempo necesario para aclarar la decisión, pero dentro de unos márgenes adecuados, para dar el paso y exponer a la otra persona nuestra decisión o preocupaciones, quizás nos precipitamos a veces por una discusión o no intentamos poner en marcha recursos para solucionar problemas y esto nos lleva a hacer las cosas rápido, mal y de una forma más dañina.
No dar señales erróneas si ya nos ronda en la cabeza que la relación que mantenemos no es del todo lo que esperábamos o podría mejorar en muchos aspectos. Muchas veces por miedo a hacer daño o a no llevar la contraria ponemos por delante la sensación de satisfacer al otro y no dejamos ver nuestros puntos en contra con cómo van las cosas, detalle que nuestra pareja tiene todo el derecho a saber pero ninguna obligación de adivinar.
Ser claro, sincero y consecuente una vez tomemos la decisión, debemos pensar bien en todo lo que conlleva abrir la veda de comentar con nuestra pareja que no estamos bien en la relación por el motivo que sea ya que esto dará lugar a inseguridades y temor por la otra parte, cuanto más claros seamos y menos tiempo dure esa duda más protegemos hacer sufrir y pasarlo mal nosotros mismos.
Elegir siempre la sinceridad y el respeto como vía para exponerle a nuestra pareja que queremos romper esa relación, mostrar empatía, no tirar de tópicos (“no eres tú, soy yo, “no es justo para ti”, …), tenemos que ser concisos y claros, plantear los motivos por lo que la balanza ya no tiene resultado positivo y con ello hacerle llegar los razonamientos que quizás la otra parte ni se había planteado y le pueden llegar a ayudar en futuras relaciones.
No esperar a que la otra persona se de cuenta por miedo o inseguridad, es mucho más doloroso dejar que una relación se muera por pasotismo o por ir dando de lado la dedicación, sembraremos muchas más duras y el momento definitivo de dejarlo será más duro para ambos, exponer las dudas o los sentimientos siempre debe ser una prioridad no algo de lo que escapemos por no saber cómo manejarlo.
– Por último es muy importante quitarnos de la cabeza la falsa expectativa de “no hacer daño”, siempre lo haremos, como nos lo estamos haciendo a nosotros mismos. Dejar una relación y darnos cuenta de que los caminos entre dos personas, aun poniendo todo de nuestra parte, se bifurcan siempre es duro. Podremos tener todo el cuidado del mundo y con ello proteger al otro y nosotros mismos, pero el sufrimiento siempre vendrá en menor o mayor medida de la mano de la sensación de que estamos tomando una decisión que esperamos sea la correcta y puede que no sea por el bien de los dos sino sólo del nuestro propio, motivo más que de sobra para no alimentar una relación en la que no estaremos al 100%. firma post

Celos Infantiles. Cómo manejarlos.

celos en niños

Situaciones como el nacimiento de un hermano pequeño, el cambio de la situación habitual o cualquier rutina que se altere puede conllevar la aparición del sentimiento de celos en los niños, especialmente cuando se encuentran entra las edades de 3 y 8 años. La experta nos explica cómo los padres pueden hacer frente a esta situación.

Uno de los momentos más habituales es la aparición de un nuevo hermano o hermana dado que el hasta ahora hijo único nota como se le destrona de su puesto de protagonismo y suele resultar difícil de encajar, especialmente si no se tienen en cuenta ciertas pautas importantes para seguir dándole su espacio personal y de relación individual con los progenitores.

Las principales formas en las que los niños tienden a manifestar un sentimiento de celos tienen que ver con llamadas de atención repentinas, empezar a no aceptar ni cumplir normas que ya estaban asentadas, realizar una regresión a un comportamiento más infantil de lo que hasta ahora se había evolucionado dejando de ser tan autónomo en algunas tareas, buscar más la ayuda para tareas básicas que ya realizaba solo y las rabietas y expresiones de rabia o tristeza de forma más frecuente.

Sea cual sea el motivo que cause los celos deberemos intentar tener especial cuidado con algunas de las siguientes pautas, intentando con ello ayudar a que el niño disminuya su sentimiento de desplazamiento y normalice la aceptación de los inevitables cambios.

> Intentar no hacer distinciones muy notables delante del niño que esté experimentando los celos, por ejemplo en el caso de un nacimiento, igualmente habrá que tenerle en cuenta, hacerle partícipe de la situación, explicarle los cambios que habrá y cómo podrá formar parte activa de ellos, pero no desplazarle del proceso.

> Evitar comparaciones muy continuadas o explícitas sobre la preferencia hacia uno de los otros hermanos o niños, si un pequeño está sintiendo celos eso será uno de los puntos claves para que incremente su sentimiento de inseguridad. Deberemos intentar potenciar también el refuerzo hacia él y las cosas que haga bien sin dejar de corregir aquellas tareas que no afiance, pero siempre valorando su esfuerzo e incrementando un poco más la paciencia.

> Equiparar las atenciones o detalles hacia ambos niños, sea entre amigos, sea entre hermanos, habrá que potenciar especialmente la balanza en ocasiones en las que las atenciones sean para el otro niño, dado que es la ocasión perfecta para que el celoso se sienta apartado o inferior. Aunque sean detalles de menor importancia, algo menos relevante, cualquier gesto hará que sepa que también es importante y que se sigue pensando en él aunque ahora comparta protagonismo.

> Establecer unos tiempos para la atención hacia cada uno de los niños, todos tendrán sus necesidades y pese a cualquier cambio seguirá siendo necesario unos tiempos de atención plena con ambos progenitores para que siga sintiendo que mantiene su espacio intacto aunque sea en menor cantidad. Realizar cosas con ellos que el pequeño no pueda hacer o tener aficiones exclusivas harán sentirse especial al niño que pueda padecer celos y agradecerá mucho estos detalles para afianzar su confianza y no sentir que ya no hay espacio para el.

> Aunque le hagamos partícipe del proceso de cambio no debemos recurrir al mañido “ya eres mayor”, el niño sigue siendo eso, un niño, y como tal no podremos hacerle responsable de que nos tiene que ayudar para que así se sienta mejor ni exigirle que se porte todavía mejor. Será normal que mantenga sus errores y su aprendizaje o incluso lo ralentice un poco por llamar la atención por lo que dejaremos espacio a que siga aprendiendo a su ritmo y teniendo mayor paciencia y la dedicación que podamos repartir el proceso se irá normalizando hasta que los celos dejen de jugarle al pequeño malas pasadas.

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